Gestionamos campañas de Meta Ads en Facebook e Instagram para empresas chilenas: estructura de cuenta, píxel y API de conversiones, públicos, copy que pasa la revisión y creatividades que se renuevan antes de desgastarse. Trabajamos con marcas que ya pautan y con las que solo han apretado el botón de promocionar.
Partimos con un análisis gratuito: miramos tus perfiles públicos, los anuncios que está corriendo tu competencia y cómo se mueve tu mercado. Te decimos con qué números compararte y qué plan le calza a tu negocio. No necesitamos acceso a tus cuentas.


Pasan dos cosas, siempre las mismas. Y las dos salen caras.
Llegan likes, no llega un cliente. Impulsar es el modo más caro de anunciar en Meta: no te deja elegir objetivo de conversión ni optimizar por resultado. Con el mismo presupuesto, una campaña bien armada suele rendir bastante más.
Casi siempre por tres cosas: hablarle al usuario en segunda persona sobre un problema personal, usar antes y después, o prometer un resultado. Se puede decir lo mismo de otra forma. Y ojo, Meta también revisa tu página de destino, no solo el anuncio.
Si publicas todos los días y llegas a menos gente que hace dos años, no es tu contenido: es que la plataforma cambió y nadie te avisó. Lo orgánico sostiene la marca; la venta hay que pautarla.
Tu competencia sí está pautando bien y se está llevando a tu cliente mientras tú peleas con el botón de promocionar.
No es una campaña suelta: es una cuenta ordenada que sigue sirviendo aunque cambies de agencia.
Bien configurados. Hoy es la mitad del resultado y casi nadie lo tiene bien.
Estructuradas para que el sistema aprenda, en vez de pelearle.
Para que la plataforma encuentre el que funciona, no el que te gustó a ti.
Escrito sin caer en categorías sensibles. A la primera.
Qué debe mostrar cada pieza, listo para producción.
Armados con tus clientes reales, no solo intereses genéricos.
El mismo orden en todas las cuentas. Lo que cambia es el rubro y el presupuesto.
Píxel, API de conversiones y eventos clave. Si esto está mal, todo lo que venga después mide humo.
Definimos qué le vamos a decir a quién y entregamos el brief gráfico de cada anuncio.
Varios anuncios corriendo al mismo tiempo. El sistema descarta solo los que no funcionan.
Subimos presupuesto donde hay retorno y cortamos lo que solo trae tráfico.
Las piezas se desgastan. Se cambian antes de que suba el costo, no después.
Informe mensual en lenguaje claro más una reunión para revisarlo contigo.
Meta no le sirve a todos los negocios. Preferimos decirlo antes y no cobrarte.
Es la diferencia entre una campaña corriendo y una cuenta restringida.
Hacemos los dos canales. Si tu negocio se resuelve en Google, te lo decimos.
Aunque la producción la haga tu diseñador.
El que arma la estrategia es el que la ejecuta.
Se crean a tu nombre. Si nos vamos, te llevas el historial completo.
Directo a la plataforma, con tu tarjeta. Nunca pasa por nuestra cuenta.
Google Ads intercepta demanda que ya existe. Meta Ads crea demanda donde todavía no la hay. No compiten: se complementan.
Nadie entra a Instagram a buscar tu producto. Meta Ads te muestra a personas que encajan con tu cliente y que no sabían que te necesitaban. Por eso funciona tan bien en rubros que se deciden mirando: estética, gastronomía, retail, inmobiliario.
Meta sabe qué contenido consume cada persona, qué compró antes y con qué interactúa. Esa señal es distinta a la intención de búsqueda y permite llegar antes de que el cliente formule la necesidad.
Puedes tener seis anuncios distintos corriendo al mismo tiempo y dejar que el sistema descarte los que no funcionan. En una semana sabes qué argumento vende, y ese aprendizaje sirve después en tu web, tu correo y hasta en Google Ads.
El remarketing en Meta es el más fino del mercado: quien vio un producto, quien agregó al carro, quien vio el 75% de un video. Ahí está la conversión más barata de toda tu cuenta.
Una buena campaña de Meta Ads sube las búsquedas de tu marca en Google. Lo medimos: si crece el volumen de marca, la campaña está construyendo negocio, no solo comprando clics.
Cada objetivo de negocio ocupa un tipo de campaña distinto. Elegir mal el objetivo es la forma más rápida de gastar sin vender.
Para ecommerce. Catálogo conectado, eventos de compra bien medidos y presupuesto que el sistema reparte donde hay retorno.
El lead se completa dentro de Facebook o Instagram, sin salir de la app. Conectamos el formulario a tu CRM para que nadie se enfríe esperando.
Para negocios que cierran conversando. El anuncio abre el chat directo y ahí se juega la venta; por eso va de la mano con Community Manager.
Cuando la venta se cierra en tu web. Solo tiene sentido si el sitio está preparado para recibir y medir ese tráfico.
Para lanzamientos y aperturas. Se mide en búsquedas de marca y en costo por mil, no en clics.
Le muestra a cada persona exactamente el producto que miró. Es la campaña más rentable y casi nadie la tiene bien armada.
Meta reparte el mismo presupuesto entre más de una docena de ubicaciones. Lo que cambia el resultado es qué pieza le entregas a cada una.
Vertical, con gancho en los primeros dos segundos. Hoy es donde está el alcance más barato.
Pantalla completa y consumo rápido. Funcionan para oferta concreta y urgencia real, no para explicar.
El formato que más convierte cuando el producto entra por los ojos y el copy hace el resto.
Varios productos en un solo anuncio, con precio y stock sincronizados desde tu tienda.
Ubicaciones baratas que sirven para volumen, siempre que se midan por separado.
La automatización de Meta bien usada: con exclusiones, señales de audiencia y control de dónde se gasta.

Depende de una sola cosa: si tu cliente ya te está buscando o todavía no sabe que te necesita.
Si alguien escribe «cambio de compresor» o «abogado laboral en Providencia», ya tiene el problema y está buscando quién se lo resuelve. A esa persona no hay que convencerla de nada: hay que aparecer.
Cuando vendes algo que se decide mirando —un tratamiento estético, un mueble, un departamento, un plato— nadie lo busca en ese momento. Ahí necesitas aparecer en el feed de la persona correcta con una imagen que la detenga.
Hacemos los dos canales, así que no tenemos incentivo para empujarte a uno. En la primera conversación te decimos cuál te conviene, y si es Google te lo decimos aunque signifique venderte menos. La mayoría de los casos termina con Google capturando la demanda que ya existe y Meta construyendo la que viene.
Cuatro números. Si se mueven en la dirección correcta, la cuenta está sana; si no, hay algo que corregir esta semana y no el próximo trimestre.
No medimos alcance ni interacciones. Medimos cuánto cuesta una venta, un lead calificado o una conversación que termina en cotización.
Cuánto vuelve por cada peso invertido, cruzado con tu ticket promedio y con tu tasa de cierre cuando el negocio es de servicios.
Cuántas veces ve la misma persona el mismo anuncio. Cuando sube demasiado el costo se dispara y la marca se desgasta: toca renovar creatividades.
Si el píxel y la API de conversiones mandan datos incompletos, Meta optimiza a ciegas. Lo revisamos todos los meses, no solo al configurar.
Pagas por campaña gestionada. Partes con una y sumas las que tu negocio necesite, sin contrato de permanencia. Desde $100.000 al mes.
1 campaña activa en Meta Ads
* Valor mensual, sin contrato de permanencia.
Así escala el fee
* No incluye la inversión publicitaria, que se paga directo a Meta.
Casi siempre por tres cosas: hablarle al usuario en segunda persona sobre un problema personal, usar antes y después, o prometer un resultado. Se puede decir lo mismo de otra forma. Meta también revisa tu página de destino, no solo el anuncio.
Impulsar es el modo más caro de anunciar en Meta: no te deja elegir objetivo de conversión ni optimizar. Con el mismo presupuesto, en una campaña bien armada suele rendir bastante más.
Entregamos el brief de qué debe mostrar cada pieza. La producción la puede hacer tu equipo o la coordinamos nosotros aparte, y te decimos antes si con lo que ya tienes alcanza.
Depende del rubro y de cuánta gente quieras alcanzar. Lo definimos con tu cuenta a la vista, y si el presupuesto no alcanza para probar bien, te lo decimos.
Fee mensual fijo según el tamaño de la cuenta y la cantidad de piezas al mes. La inversión la pagas directo a Meta. Si necesitas producción de fotos o video se cotiza aparte.
Se apaga. Meta funciona mientras inviertes, y por eso conviene construir SEO en paralelo. Te lo vamos a plantear.
No. Te quedas porque funciona, no porque firmaste.
Promocionar es un atajo que Meta dejó para publicar rápido: no te deja elegir objetivo de conversión, no optimiza por venta y no te da control de públicos ni de ubicaciones. Meta Ads, desde el administrador de anuncios, sí. Con el mismo presupuesto la diferencia de resultado suele ser grande.
Sirve, pero no como canal principal. En B2B lo usamos para reconocimiento y remarketing sobre quienes ya visitaron el sitio, mientras la captación pesada se hace en Google Ads y LinkedIn. Si tu cliente compra por licitación, te vamos a decir que no lo tomes.
Necesitas los perfiles creados y vinculados a un Business Manager, pero no hace falta que publiques a diario. Una cuenta con poco contenido igual puede pautar; eso sí, el perfil es lo primero que revisa quien ve tu anuncio, así que conviene tenerlo presentable.
El píxel es el código que registra lo que pasa en tu sitio. La API de conversiones manda esa misma información desde tu servidor, para recuperar los datos que los bloqueadores y la privacidad de iOS se comen. Sin las dos cosas bien puestas, Meta optimiza con la mitad de la información.
Depende de tu audiencia, pero la señal es la frecuencia: cuando la misma persona ya vio el anuncio cuatro o cinco veces, el costo empieza a subir. En cuentas activas eso pasa cada tres o cuatro semanas.
Sí, y es lo habitual. Entregamos el brief de qué debe mostrar cada pieza, en qué formato y con qué mensaje; tu diseñador la produce. Si no tienes equipo, lo coordinamos nosotros y se cotiza aparte.
La primera conversación no se cobra y de ahí sales sabiendo qué corregir en tu cuenta de Meta Ads, no con una cotización.
Análisis gratuito de Meta Ads
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